El flamenco nace en el sur de España, una expresión artística viva y apasionada donde confluyen la tradición de distintas culturas, el carácter andaluz y la notable influencia del pueblo gitano.
El flamenco ha estado presente en Madrid desde sus primeros pasos. En sus cafés cantantes y sobre todo en sus tablaos se han escrito capítulos fundamentales en la historia del flamenco.
El tablao es un espacio escénico especializado en ofrecer arte flamenco. La cercanía del público con los artistas hace de ellos lugares únicos para disfrutar y emocionarse.
Los tablaos de Madrid son una escuela de aprendizaje, de creatividad y de competencia para los artistas flamencos donde el calor del público es parte imprescindible de la comunicación.
El cante es el vehículo de expresión flamenca junto con la guitarra y el baile. La voz flamenca es inconfundible.
Cuando el cante es un grito, un lamento intenso, se usa el término "Cante jondo", una forma expresiva para transmitir las emociones más profundas.
Hay muchos estilos, algunos solemnes como la solea, tristes como la seguiriya y otros alegres y festivos como las bulerías o los tangos.
Cada estilo de baile tiene su propia estructura, se trata de interpretar el cante y el sonido de la guitarra con los pasos y movimientos de la danza.
Se baila flamenco con todo el cuerpo, un equilibrio entre brazos, pies, cadera y cabeza, incluso la mirada y el corazón bailan.
Hay técnicas en la guitarra específicas del género flamenco como el rasgueado o el alzapúa.
En Madrid hay una antigua tradición de artesanos de este instrumento y de la escuela madrileña de guitarreros han salido nombres fundamentales en la historia de la guitarra flamenca.
El compás es el ritmo concreto que define el arte flamenco, es propio de cada estilo que se interpreta y que todos los artistas conocen.
Cuadro flamenco se llama históricamente al grupo de artistas que participan juntos en un tablao, formado normalmente por guitarra, cante, baile y percusión.
El flamenco y la gastronomía son cultura española. En 2010 la dieta mediterránea y el flamenco fueron declarados al mismo tiempo Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La estética flamenca es vistosa y racial, muy identificada con el género pero también funcional para el lucimiento de los artistas.