Lucía Ramírez y Rafael Dinoia construyen un encuentro de baile que alterna precisión, impulso y una escucha muy atenta del espacio compartido. Sus presencias abren un recorrido con margen para la improvisación, donde el cuerpo no solo responde al compás, sino que también propone nuevas direcciones al cuadro. Eva Durán aporta al cante una voz capaz de sostener los cambios de intensidad de la propuesta, mientras que Juan José Ramos o Claudio Villanueva se alternan a la guitarra. Un espectáculo que deja que cada artista dibuje su propio recorrido sobre las tablas, sin perder la cohesión de un flamenco vivo y cercano.