Pablo Fraile e Illeana Gómez protagonizan una semana en la que el baile se articula desde dos presencias muy distintas y complementarias. Él aporta un trabajo marcado por el impulso, la limpieza rítmica y una relación muy física con el espacio; ella conduce la escena desde la intensidad y un lenguaje de gran expresividad.
La convivencia de ambos abre un diálogo atractivo para el público, donde el compás y la personalidad de cada artista hacen que la propuesta encuentre un equilibrio propio.